Aunque no lo sepamos, la mayoría de nosotros crecimos
consumiendo alimentos que contenían una sustancia hoy considerada un
ingrediente letal: los ácidos grasos trans o grasas trans.
Recién a partir de 2006 los expertos comenzaron a crear conciencia en los consumidores sobre los riesgos de estos componentes, que hasta entonces solían llamarse "grasas parcialmente hidrogenadas".
Estos compuestos no tienen ningún valor nutritivo. La industria las utiliza para extender el tiempo de caducidad de los alimentos, aumentar su consistencia o transformarlos en sólidos. Se encuentran principalmente en la comida rápida, los alimentos fritos, la margarina, los productos de pastelería, los productos de copetín (papas fritas, palitos, chizitos) y las galletitas.
Los estudios han mostrado que, igual que las grasas saturadas, las grasas trans aumentan el colesterol malo, vinculado al desarrollo de depósitos de grasa en las arterias, y además disminuyen el bueno, lo que conlleva mayor riesgo de enfermedades cardio y cerebrovasculares.
En los últimos años se han publicado varias investigaciones que muestran los efectos peligrosos de estos compuestos para la salud del corazón, en particular el riesgo de enfermedad coronaria.
El problema de las grasas trans es particularmente grave en países con menores ingresos, donde la población suele comer mayor cantidad de productos que contienen estos compuestos por su bajo costo.
A partir de que se comenzó a crear conciencia sobre estas peligrosas grasas, muchos productores de alimentos expresaron que los retirarían de forma voluntaria de sus productos. Sin embargo, una investigación publicada en American Journal of Health Promotion reveló que muchos alimentos que se venden actualmente y cuyas etiquetas los clasifican como "libres de grasas trans" contienen en realidad una cantidad significativa de estas sustancias. Según el director del estudio, "los resultados de esa investigación muestran la existencia de prácticas engañosas de etiquetado que pueden resultar en un consumo clínicamente significativo de peligrosas grasas trans".
En muchos países de América latina sigue habiendo una gran demanda de productos que contienen grasas trans, principalmente por su bajo costo. Los kioscos escolares, sin ir más lejos, venden a los niños papas fritas, palitos y alfajores que, sin duda, tienen una alta cantidad de grasas trans.
La mejor forma de evitar las "grasas malas" es no consumir grasas "sólidas" como margarina y manteca, ni productos fritos en aceite que se haya usado varias veces, como las papas fritas y otros alimentos de los locales de comida rápida. También hay que moderar las facturas y otros productos de panificación.
Recién a partir de 2006 los expertos comenzaron a crear conciencia en los consumidores sobre los riesgos de estos componentes, que hasta entonces solían llamarse "grasas parcialmente hidrogenadas".
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Las grasas trans son un tipo de grasa
vegetal que al ser sometida a procesos industriales de hidrogenación se
transforma del estado líquido al sólido con graves consecuencias para
la salud.
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Estos compuestos no tienen ningún valor nutritivo. La industria las utiliza para extender el tiempo de caducidad de los alimentos, aumentar su consistencia o transformarlos en sólidos. Se encuentran principalmente en la comida rápida, los alimentos fritos, la margarina, los productos de pastelería, los productos de copetín (papas fritas, palitos, chizitos) y las galletitas.
Los estudios han mostrado que, igual que las grasas saturadas, las grasas trans aumentan el colesterol malo, vinculado al desarrollo de depósitos de grasa en las arterias, y además disminuyen el bueno, lo que conlleva mayor riesgo de enfermedades cardio y cerebrovasculares.
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Una investigación llevada a cabo en la
Escuela Médica de Harvard, Estados Unidos, reveló que sólo en
Inglaterra pordrían prevenirse anualmente unas siete mil muertes y unos
once mil infartos si se redujera un 1% el consumo de estas grasas.
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En los últimos años se han publicado varias investigaciones que muestran los efectos peligrosos de estos compuestos para la salud del corazón, en particular el riesgo de enfermedad coronaria.
El problema de las grasas trans es particularmente grave en países con menores ingresos, donde la población suele comer mayor cantidad de productos que contienen estos compuestos por su bajo costo.
A partir de que se comenzó a crear conciencia sobre estas peligrosas grasas, muchos productores de alimentos expresaron que los retirarían de forma voluntaria de sus productos. Sin embargo, una investigación publicada en American Journal of Health Promotion reveló que muchos alimentos que se venden actualmente y cuyas etiquetas los clasifican como "libres de grasas trans" contienen en realidad una cantidad significativa de estas sustancias. Según el director del estudio, "los resultados de esa investigación muestran la existencia de prácticas engañosas de etiquetado que pueden resultar en un consumo clínicamente significativo de peligrosas grasas trans".
En muchos países de América latina sigue habiendo una gran demanda de productos que contienen grasas trans, principalmente por su bajo costo. Los kioscos escolares, sin ir más lejos, venden a los niños papas fritas, palitos y alfajores que, sin duda, tienen una alta cantidad de grasas trans.
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Las grasas trans ya están prohibidas en Dinamarca y en la ciudad de Nueva York.
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Qué alimentos elegir
Es importante regular la cantidad de grasa que consumimos, y evitar las grasas saturadas y los productos que podrían contener grasas trans.La mejor forma de evitar las "grasas malas" es no consumir grasas "sólidas" como margarina y manteca, ni productos fritos en aceite que se haya usado varias veces, como las papas fritas y otros alimentos de los locales de comida rápida. También hay que moderar las facturas y otros productos de panificación.
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Sea moderado en el consumo de productos
que contienen grasas trans, como margarina, manteca, golosinas,
chocolate, productos de confitería y panificación (facturas, masitas,
budines, panes lactales, coberturas para tortas, etc.), productos de
copetín (papas fritas, palitos, chizitos, etc.), galletitas saladas y
dulces, tapas para empanadas y tartas, sopas instantáneas, polvos para
flanes y postres.
Actualmente existen en el mercado manteca, margarina, pan lactal, galletitas, tapas para tartas y algunos productos de copetín sin grasas trans, dado que se ha logrado reemplazar estas grasas por aceite de girasol alto oleico (omega 9).
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http://www.drcormillot.com/articulos/2012/04/11/826-grasas_que_matan.html
Se
recomienda consultar a un nutricionista y un médico especialista en
nutrición para que le recete una dieta equilibrada personalizada, no
intente adoptar conductas alimentarias automedicadas.
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| Una Alimentación Sana Para Superar Los Cien Años y Mantenerse Delgado |
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profesionales o periodistas especializados. Se
recomienda consultar a un nutricionista y un médico especialista en
nutrición para que le recete una dieta equilibrada personalizada, no
intente adoptar conductas alimentarias automedicadas.

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